jueves, 26 de agosto de 2010

La Voz del Pueblo.

Se acerca nuevamente un período electoral. ¡Llega la Democracia. Abran paso, abran paso!
¡Llegan las Primarias! Tanto los partidarios de Trinidad Jiménez como los partidarios de Tomás Gómez se deshacen en elogios: ¡ Qué buenas son! dicen unos, "son una herramienta de verdadera democracia! dicen otros... ¡La Voz la tienen los militantes! dicen todos al unísono...
De repente, mientras piensas en ello, una traidora idea viene a pertubar el plácido consenso, y uno se pregunta: ¿Si son tan buenas, si son tan democráticas... ¿ porqué hasta el último momento se han intentado evitar? ¿Por qué el señor Zapatero intentó disuadir al señor Gómez para que este retirase su candidatura? ¿Miedo a lo que diga la Democracia?, ¿desconfianza en los militantes?

Aunque se quiera minimizar y maquillar todo lo posible, las primarias son un tour de force entre dos ejecutivas, la federal y la de Madrid. Con la campaña por las primarias ya lanzada, comienzan a aparecer en la prensa las profesiones de fe. Así,casi cada día, se sucede el rosario de adesiones ministeriales a la candidatura de la aún ministra Trinidad Jiménez. Hay que tener juego limpio con los compañeros de clase, además no está de más tener en cuenta que el presi lee a diario la prensa.

Los dados están ya sobre la mesa, y las fichas del juego son los militantes. Ambos equipos lo saben y por eso viene el tira y afloja por las listas de militantes. Que si unos se quejan de que el otro no se las da, que si el otro dice que no son suyas y por eso se equivocan de puerta al llamar.. Total, las imprentas están al rojo vivo - nunca mejor dicho- y los pobres carteros viendo como se les amontona el trabajo y no saben donde buzonear...

lunes, 7 de junio de 2010

Antro de fósiles #1

Margarita se preocupa por el lenguaje. Su mirada es dura, como lo es su boca, como lo ha sido su vida. Odia la vejez. Hace décadas que regaló el último espejo que colgaba de las paredes de su casa. El único espejo que todavía soporta es aquel en el que se la ve con sus altos tacones y su moño dorado, elevándose hasta la majestuosa altura de ciento ochenta centímetros. Si piensa en la vejez, reconoce que llora. Evita en lo posible tocarse la piel.

sábado, 5 de junio de 2010

Los Trabajos del Reino.




"Trabajos del reino", primera obra del mexicano Yuri Herrera (Actopan 1970), es una novela corta de poco más de cien páginas, que narra la historia de Lobo, un hombre solitario que sobrevive cantando corridos en sórdidas cantinas, hasta que el destino le coloca en el camino de un Rey de la droga. A partir de este momento, su vida cobra el sentido que no había tenido hasta entonces; "Pensó que desde ahora los calendarios carecían de sentido por una nueva razón: ninguna otra fecha significaba nada, sólo esta, porque, por fin había topado con su lugar en el mundo".
Desde su entrada en palacio Lobo-El Artista, será nuestros ojos dentro de esos muros vetados a la gran mayoría. Por esos ojos y sus atentos oídos surgen y se van presentando los personajes de la Corte, seres ambiciosos inmersos en una telaraña de poder y traición cuya presencia está determinada por la omnipresente figura del Rey; "Era un rey, y a su alrededor todo cobraba sentido. Los hombres luchaban por él, las mujeres parían para él; él protegía y regalaba, y cada cual, en el reino, tenía por su gracia un lugar preciso".
Articulada en capítulos cortos, "Trabajos del reino" tiene la sólida fuerza de estar construida con un lenguaje esmerado que busca ya desde su primera frase "Él sabía de sangre y vio que la suya era distinta" condensar en frases cortas y contudentes la relación entre los hombres y la violencia en la que conviven. El estilo, sobrio y seco en ocasiones, florido y muy ajustado al habla popular en otras es el nexo, que cicatriza los capítulos de la novela, y el que permite la coexistencia de géneros en la misma, desde el western hasta la épica.
Con esta primera novela, Yuri Herrera ganó el premio Binacional de novela "Border of Words" reconociendo en su literatura a un prometedor escritor. De momento, Periférica ha publicado su segunda novela " Señales que precederán al fin del mundo".

sábado, 23 de enero de 2010

90 PRIMAVERAS.



Ternura, firmeza de convicciones y voluntad. En febrero de este año, el poeta leonés Marcos Ana cumplió 90 años, "sus primeros 90 años" como dijo en el salón de columnas del Círculo de Bellas Artes, donde sus amigos quisieron mostrarle su cariño y fraternidad.
Su rostro está en consonancia con sus nueve décadas de existencia - aunque no lo parezca en la fotografía-, no así la fuerza de sus expresiones que a duras penas contiene. Su porte es vigoroso y sus ademanes enérgicos y llenos de vida. Cuando le escuchas hablar percibes que su cuerpo está en sintonía con su alma, que no engaña, como sus palabras. Es un hombre que desprende seguridad en sí mismo y en sus convicciones. Durante los veintitrés años que pasó en diferentes "hoteles" franquistas tuvo tiempo suficiente para entrar en contacto consigo mismo y conocerse con sinceridad. Lejos están esos años de solitario frío y de geométrica incomunicación. Rehuye del encubramiento y el martirilogio y se considera al fin y al cabo un privilegiado. Vivió una vida dura, repleta de derrotas, pero no es un derrotado. Cerca del final, no reniega, no duda. Sus creencias son las mismas, quizá, en esta última etapa de su vida, sean aún más fuertes.





viernes, 27 de noviembre de 2009

CELDA 211.


Son más de las tres de la madrugada, hace más de una hora que llegué a casa del cine y aquí me encuentro, sin poder dormir, dándole vueltas a una película delante de la pantalla del ordenador. Fui a ver Celda 211 sin grandes pretensiones y sin saber apenas nada de la película, como creo que hay que ir a ver una película o, por lo menos, como a mí me gusta ir al cine. Sé que tiene su riesgo, pero si la película es buena, la satisfacción es mayor.


Lo cierto es que fui a ver la última interpretación de Luis Tosar, para mí el mejor actor español de estos momentos, y la verdad es que acabé viendo mucho más de lo que en un principio me esperaba, vi una buena película. Para poder hablar de ella, de lo bien realizada y dirigida que está, de su sólido guión y de la complejidad de los personajes, creo que es necesario soltar lastre, sobre todo si es tan pesado como lo podría ser un saco cargado de elogios hacía la interpretación de Luis Tosar. Sólo diré que para mí está ENORME, y con esto es suficiente. Ya dicho, puedo hablar de la película.


Celda 211 es una película carcelaria, ambientada en la cárcel de Zamora, cuyo guión está basado en la novela homónima de Francisco Pérez Gandul y ha sido coescrito por el director de la película Daniel Monzón (La caja Kovak) y Jorge Guerricaecheverría. Su historia, resumida brevemente es la siguiente:


Juan, (Alberto Amman) es un joven apuesto, con una vida normal y agradable, que está felizmente casado y a punto de ser padre. Ha aprobado unas oposiciones de funcionario de prisiones y, deseoso de dar una buena imagen, se presenta con un día de antelación para conocer las instalaciones y a sus futuros compañeros. Todo va bien hasta que de forma improvisa y desafortunada se ve atrapado dentro de un motín que ha estallado justo en el módulo donde él se encuentra, sin tener otra opción para sobrevivir que hacerse pasar por uno más de los prisioneros amotinados. El cabecilla de la rebelión, Malamadre (Luis Tosar), es un hombre duro e implacable, curtido en el sórdido mundo de las cárceles. Aprovechándose de un descuido en la custodia de unos presos etarras de los funcionarios de prisiones, Malamadre toma como rehénes a los presos vascos para poder presionar a la Administración a favor de sus reivindicaciones, que consisten principalmente en mejoras en la calidad de vida de los presos. ¿Podrá Juan engañar a Malamadre y al resto de los presos?. Hasta aquí puedo contar.


Celda 211 tiene una duración de 110 minutos pero, a diferencia de muchas otras, a ésta no le sobra ni uno sólo, todo lo contrario, quizá le falte alguno más para explicar alguna trama que se queda sin resolver. Quien llegue tarde a ver la película se dará cuenta de que se ha perdido ya unas cuantas cosas, pues la película empieza fuerte desde el principio, va directamente al grano, y en cinco minutos ya está expuesto el planteamiento de la película, que es ambicioso y fascinante ¿ Cómo logrará este chico salir de la terrible encrucijada en la que le ha colocado el destino? El guíón , junto con las dos interpretaciones principales son el principal sustento de que las altas pretensiones iniciales se mantengan, con algún que otro altibajo, durante toda la película, y consigan retener la atención del espectador que les ha sido arrebatada desde el principio de la proyección. Los dialogos son ágiles y convincentes, la utilización ocasional del humor es inteligente y se agradece enormente y la tensión narrativa se esparce por todo el metraje consiguiendo que te involucres en lo que estás viendo.

Otro elemento que no quiero dejar de mencionar es la complejidad de los dos personajes principales, en especial el del joven funcionario de prisiones, toda una papeleta interpretativa de la que sale airoso Alberto Amman, cuya evolución durante los acontecimientos es de gran interés, y de la que no hablaré para no desvelar más sobre la película. Antes de poner el punto final, me gustaría hacerte una pregunta: ¿De qué serías capaz en una situación extrema para salvar tu vida? PUNTO FINAL.



sábado, 31 de octubre de 2009

SENILITÁ



Senilitá (1898) es la segunda novela de Aron Ettore Schmitz, más conocido como Italo Svevo (1861-1928). Nacido en Trieste, en el seno de una modesta familia judia de orígenes centroeuropeos, Svevo tuvo, por expreso deseo paterno, una educación alemana que afectaría en un futuro a su arte literario, pues nunca llegaría a dominar el italiano, lengua que utilizaría mezclada con el triestino, -una variante del dialecto veneciano-, para escribir el conjunto de su obra.

Svevo no fue un escritor de raza que buscase a toda costa ganarse la vida con la literatura. A los diecinueve años tuvo que abandonar sus estudios de Comercio obligado por una serie de problemas económicos en los negocios de su padre. Pronto encontró un puesto como administrativo en la sucursal de Trieste del Unionbank de Viena, y en él estuvo durante diecinueve años, hasta que se casó y entró a trabajar en las empresas de la familia de su esposa.
La literatura estuvo desde muy joven, en el internado alemán devoraba en sus horas libres a los románticos alemanes, muy presente en la vida de Svevo. Ya en la edad adulta, cuando salía de su rutinario trabajo, dedicaba su tiempo libre a leer, escribir , además de en participar activamente en la vida cultural de Trieste.

Su primera novela Una vita (1892) salió de su pluma y de su bolsillo sin pena ni gloria. Svevo no se desalentó y siguió escribiendo. Su estado anímico en el período que comprende entre la publicación de su primera novela y Senilitá bien puede ser el del protagonista de esta última, Emilio Brentani cuando de él escribe:

Con la clarísima conciencia que tenía de la nulidad de su obra, no se jactaba del pasado, pero tanto en el arte como en la vida, creía encontrarse aún en el período de preparación y en lo más profundo de su ser se consideraba una máquina potente y genial en construcciòn, pero que aún no había llegado a la fase de actividad.



Senilitá narra las vicisitudes amorosas de su protagonista, Emilio Brentani, con una bella joven llamada Angiolina. Brentani, trasunto en muchos aspectos del autor trentino, es un hombre metido de lleno en la treintena que vive una vida triste y gris junto con su hermana Amalia, que tiene una vida aún más triste y gris que la de su hermano ya que vive a la sombra de éste.

Un día Emilio conoce casualmente a Angiolina, una joven rubia de gran belleza que le presta cierta atención. Emilio comienza a cortejarla con la intención de llegar a poseerla, pero será ella la que al final lo acabe poseyendo, aunque no del modo que este quisiera. Escrita desde la cabeza de Emilio, Svevo utiliza la introspección psicológica para hacernos ver como el autoengaño de Emilio, en ocasiones consciente, lo lleva a una infelicidad en la que los celos lo atormentan hasta tal punto que es incapaz de ver la verdad de su relación. Solo podrá liberarse de ésta a través de la muerte de su hermana.

La sexualidad tiene un gran peso en la novela, sobre todo en la vida de Angiolina, siempre visto a través de los ojos de Emilio, que se basa en ella para ejercitar poder sobre sus conquistas. Es también una novela en la que se analizan en profundidad los celos de Emilio, hasta el punto que Coetzee, el Nóbel suráfricano, ha escrito de ella que es, junto con la Sonata a Kreutzer de Tolstoi, y Por el camino de Swam de Proust, una de las grandes novelas sobre los celos sexuales masculinos.

Tras su publicación, la novela fue igualmente un fracaso. Las malas críticas, centradas en lo pobre de su italiano, desanimaron al autor hasta el punto de que decidió abandonar su naciente carrera literaria. Afortunadamente para la literatura, años después un joven profesor de inglés que vivía exiliado en Trieste, James Joyce, se interesaría por los escritos de Svevo, consiguiendo que este retomase la escritura. Sólo escribiría una novela más, La conciencia de Zeno, que le consagraría dentro del panorama literario europeo de principios del siglo XX. Pero esa ya es otra historia.



miércoles, 14 de octubre de 2009





ELEGÍA


(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto

como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería)



Yo quiero ser llorando el hortelano

de la tierra que ocupas y estercolas,

compañero del alma, tan temprano.


Alimentando lluvias, caracolas

y órganos mi dolor sin instrumento,

a las desalentadas amapolas


daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado,

que por doler me duele hasta el aliento.


Un manotazo duro, un golpe helado,

un hachazo invisible y homicida,

un empujón brutal te ha derribado.


No hay extensión más grande que mi herida,

lloro mi desventura y sus conjuntos

y siento más tu muerte que mi vida.


Ando sobre rastrojos de difuntos,

y sin calor de nadie y sin consuelo

voy de mi corazón a mis asuntos.


Temprano levantó la muerte el vuelo,

temprano madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo.


No perdono a la muerte enamorada,

no perdono a la vida desatenta,

no perdono a la tierra ni a la nada.


En mis manos levanto una tormenta

de piedras, rayos y hachas estridentes

sedienta de catástrofes y hambrienta.


Quiero escarbar la tierra con los dientes,

quiero apartar la tierra parte a parte

a dentelladas secas y calientes.


Quiero minar la tierra hasta encontrarte

y besarte la noble calavera

y desamordazarte y regresarte.


Volverás a mi huerto y a mi higuera:

por los altos andamios de las flores

pajareará tu alma colmenera


de angelicales ceras y labores.

Volverás al arrullo de las rejas

de los enamorados labradores.


Alegrarás la sombra de mis cejas,

y tu sangre se irán a cada lado

disputando tu novia y las abejas.


Tu corazón, ya terciopelo ajado,

llama a un campo de almendras espumosas

mi avariciosa voz de enamorado.


A las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero,

que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma, compañero.


( 10 de enero de 1936)

Miguel Hernández, El rayo que no cesa, 1936.



Hace unos días, en una conversación telefónica con un buen amigo, esté, en un momento dado comentó que atribuía valor a las cosas que poseía cuando éstas eran disfrutadas por la gente que estimaba. Mi experiencia con él me hace reconocer como muy ciertas sus palabras, y como sé que de vez en cuando se pasa por está página, me gustaría aprovechar para recordarle la deuda que tiene contraída conmigo por haberle echo yo apreciar tantas cosas suyas que me ha dado la oportunidad de disfrutar. Dejando la broma aparte, gracias.


A mí, confieso que mucho menos generoso que mi amigo, siempre me ha gustado compartir aquellas cosas que, por algún motivo, me conmueven, me hacen vibrar, me suben, aunque sea momentáneamente, al asfalto de lo que considero una buena vida. Por este motivo he copiado aquí este hermosísimo poema, escrito con el dolor reciente por la pérdida de un íntimo amigo.

Una auténtica maravilla.